En España, se consumen unos 1.000 millones de pilas al año, unas 18 por habitante. Las pilas son uno de los elementos sólidos más tóxicos para el medio ambiente y los seres vivos. El motivo es que los componentes químicos que se utilizan para generar su energía son metales pesados tales como el Mercurio, el Cadmio o el Níquel. Estos metales son tóxicos y pueden llegar a ser cancerígenos. Además, no pueden ser degradados y pueden incorporarse al cuerpo humano a través de diferentes vías, como la ingesta, la inhalación o el contacto directo.
Si las pilas no son recicladas son enterradas en vertederos o quemadas en incineradoras con los demás desechos, liberando los metales pesados en el medio ambiente. Una sola pila alcalina puede contaminar hasta 175.000 litros de agua, cifra que equivale al consumo de agua de toda la vida de seis personas.
Uno de los tipos de pilas más usadas son las de tamaño AA de 1,5 V. A continuación se presentan aquellas más comunes en el mercado español.

  • Pilas salinas: Basadas en la oxidación del zinc en un medio ligeramente ácido, están compuestas por zinc metálico, cloruro de amonio y dióxido de manganeso. También pueden contener cloruro de zinc. Son las llamadas pilas comunes. Actualmente su porcentaje de ventas es muy bajo por su poca duración.
  • Pilas alcalinas: La principal diferencia con la pila salina es el electrolito utilizado, en este caso, hidróxido de metal alcalino, en vez de cloruro de amonio. Son las de larga duración. Casi todas vienen blindadas, lo que dificulta el derramamiento de los constituyentes. Sin embargo, este blindaje no tiene duración ilimitada.
  • Pilas recargables: Son pilas que poseen ciclos de vida múltiples pudiendo ser recargadas hasta 1000 veces, lo que equivale a más de 20 kg de pilas no recargables. Actualmente las más comunes son las níquel-hidruro metálico (NiMH) aunque también se pueden encontrar de las antiguas de NiCd. Estas últimas tienen menor densidad de energía producida que las NiMH y son más contaminantes por lo que son menos recomendables que las anteriores. Las baterías de NiMH se encuentran menos afectadas por el llamado efecto memoria, en el que en cada recarga se limita el voltaje o la capacidad, imposibilitando el uso de toda su energía. Por contra, presentan una mayor tasa de autodescarga que las de NiCd (un 30% mensual frente a un 20%), lo que hace que estas últimas se sigan usando en equipos donde existen largos periodos entre consumo como mandos a distancia, luces de emergencia, etc.
  • Pilas botón: Existen dos tipos: las de mercurio y las de plata. Las de mercurio se producen en su descarga por sus reactivos de zinc y óxido de mercurio. En las pilas de plata, los reactivos son el zinc y el óxido de plata, siendo el mercurio un elemento altamente tóxico.

Comparativa impacto ambiental de la fabricación y el uso (sin fin de vida) de:

  • 500 pilas alcalinas
  • 1 pila recargable NiCd que se carga 500 veces con un consumo de 5Wh (total 2500 Wh).