Definición

Casi todas las actividades que realizamos y los bienes materiales que utilizamos implican consumir energía. Si esta energía proviene de fuentes de origen fósil (carbón, gas o petróleo), inevitablemente estamos generando emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) a la atmósfera. Entre los GEI destaca el dióxido de carbono (CO2), aunque no es el único. También contribuyen al llamado cambio climático gases como el vapor de agua, el metano, el ozono u otros.

La huella de carbono es la medida de la contribución personal al cambio climático, a partir del cómputo de las emisiones de CO2 que generan nuestras actividades cotidianas.

En nuestro país la huella de carbono media es de 7,6 toneladas de CO2 anuales por persona. La media anual mundial es de alrededor de 4,5 toneladas de CO2 aunque existen grandes diferencias entre unos países y otros. En la mayoría de países desarrollados, la gente contribuye más al cambio climático sólo viendo la televisión que el total de emisiones en países en desarrollo. En Europa, por ejemplo, el valor per cápita es mucho mayor, unas 9,5 toneladas, que en la mayoría de los países en desarrollo, unas 2 toneladas.

En esta sección te presentamos una herramienta para el cálculo de nuestra huella de carbono, a la vez que se detallan una serie de recomendaciones para internar reducir y/o compensar nuestras emisiones de CO2.