Manifiesto ciudadano: ¡Frenemos el cambio climático!
Medio-Ambiente, 20/04/2006
Las asociaciones ecologistas y plataformas ciudadanas [con la Unión de Cooperativas de Consumidores y Usuarios de Madrid, UNCUMA, entre otras] en representación de muchos ciudadanos y ciudadanas preocupados por el cambio climático manifestamos la urgente necesidad de tomar medidas para reducir la emisión de gases de efecto invernadero a la atmósfera, que son la principal causa del mayor problema ambiental al que se enfrenta la humanidad.
El cambio climático ya está aquí. 2005 ha sido el año mas cálido desde que se tienen registros. En España la temperatura media ha aumentado 1,5ºC el pasado siglo (mayor que la media mundial), y en ese periodo se han reducido nuestros glaciares en un 75%. Las olas de calor y las sequías son cada vez mas frecuentes, y se han producido pérdidas agrícolas de 2.000 millones de euros en el año 2005.
El cambio climático nos afecta a todos. Los científicos nos avisan que es imprescindible que la temperatura global no aumente más de 2ºC respecto a las temperaturas preindustriales para evitar que se desencadenen impactos con graves consecuencias ambientales, económicas y sociales.
España es el país de la UE que está mas alejado de cumplir con el Protocolo de Kioto. Las emisiones en nuestro país han aumentado más de un 45% respecto a las existentes en 1990, cuando nuestro compromiso era de no incrementarlas en más de un 15% para el año 2010. Es urgente actuar ya para revertir este proceso.
Todas las luchas de las plataformas y coordinadoras que apoyan esta manifestación guardan una estrecha relación con el cambio climático. El desmesurado crecimiento urbanístico que ha experimentado nuestro país, y muy singularmente la Comunidad de Madrid, ha significado una ingente ocupación de suelo, un crecimiento del consumo energético del sector edificios y un incremento de las necesidades de movilidad. Se trata de un fenómeno complejo, en ocasiones el crecimiento urbano obliga a la construcción de vías de gran capacidad, en otras, son estas vías quienes fomentan el crecimiento urbano. Para atender las crecientes necesidades de movilidad que genera este urbanismo desbocado se invierten ingentes recursos públicos en viarios que muchas veces incitan al uso del coche en detrimento de los medios colectivos. El ejemplo de la ampliación de la M-30 resulta paradigmático de esta tendencia con la secuela de obras que acarrea y que han convertido a Madrid en una ciudad inhabitable en los últimos tiempos. Junto a ello la continua construcción de otras vías de alta capacidad afectan severamente a espacios naturales de gran valor. Por citar sólo algunos casos, el cierre norte de la M-50, la Radial-1 o el desdoblamiento de la M-501.
Las escasas zonas con valor natural como la Sierra de Madrid sufren también el acoso del crecimiento urbano inmoderado y de las redes de transporte cuando debería preservarse un mundo rural vivo, en el que se primen las tradiciones de usos respetuosos con el territorio y apoyarse la autogestión de espacios por los habitantes de los pueblos. La interrelación entre los usos extensivos, armoniosos y cuidadosos con el medio natural, nos dará espacios vivos que sean cuerpo para la vida.
El crecimiento urbanístico y el desarrollo de viarios obliga también a extraer materias primas. Muestra de ello es la cantera de yeso que pretende ubicarse en el término municipal de Seseña (Toledo) con una superficie de 11 millones de metros cuadrados a cielo abierto usando cargas explosivas. Esto conlleva la emisión de millones de metros cúbicos de partículas de polvo y el empleo de maquinaria pesada con los consiguientes perjuicios para los vecinos que la rechazan de forma unánime.
El 80% de los gases de efecto invernadero está relacionado con la producción y el consumo de energía por parte del hombre. El CO2 es el principal gas de efecto invernadero, consecuencia de la quema de combustibles fósiles como el carbón, el petróleo y el gas para producir energía. Sólo en la Comunidad de Madrid y el norte de Toledo se prevé la instalación de 8 centrales térmicas con una potencia total de más de 8.000 MW que emitirían, de funcionar simultáneamente, más de 3000 toneladas a la hora de CO2. Pero no se agotan ahí los impactos, habría también emisiones importantes de NOx y agudización del ya de por si severo problema de contaminación por ozono troposférico. Su refrigeración además consumiría ingentes cantidades de agua, un bien extremadamente escaso en todo el centro peninsular y que lo será más en el futuro por la reducción de precipitaciones que conlleva el cambio climático.
De forma un tanto sorprendente pretende presentarse la incineración de residuos tóxicos y peligrosos que las cementeras como un mecanismo para reducir emisiones de efecto invernadero. Sólo en la comarca de La Sagra (Toledo), y con el beneplácito de la Administración responsable se prevén los proyectos de incineración de residuos en Yepes, Yeles y Villaluenga que en realidad suponen elevar la contaminación atmosférica y las emisiones de dioxinas y furanos a límites inaceptables, con grave riesgo para la salud de la población de las zonas aledañas. Antes al contrario la mejor opción ambiental es la reducción, la reutilización y el reciclaje de dichos residuos.
Tampoco debe olvidarse que el cambio climático tiene importantes consecuencias en las relaciones de países ricos y empobrecidos. Los países del Norte son los principales responsables de las emisiones de gases con efecto invernadero, sin embargo, los países del Sur son los que más sufren sus consecuencias. ¿Acaso no estamos adquiriendo una deuda con ellos mucho mayor que la ilegítima e impagable "deuda externa"?. Frenar el cambio climático se convierte así en un elemento imprescindible de solidaridad.
Por todo ello, las organizaciones ecologistas y las plataformas ciudadanas que nos apoyan pedimos a las administraciones que desde todos los ministerios (especialmente de aquellos que tienen más incidencia en emisiones como Industria, Fomento, Economía, Hacienda), las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos den a la lucha contra el cambio climático la prioridad que se merece.
Algunas medidas que consideramos urgente abordar son:
Reforma fiscal que grave los combustibles fósiles, incentivando así los vehículos menos emisores y el uso racional del vehículo privado, al tiempo que se mejora y aumenta la disponibilidad de transporte público.
Mayor impulso a las energía renovables (25% para el año 2020) y al ahorro energético, pidiendo ejemplaridad de las administraciones públicas en el uso y promoción de energía renovables y eficiencia energética.
Medidas más ambiciosas de eficiencia energética.
Planificación territorial que disminuya las necesidades de transporte. Revisión del PEIT.
Reducir los derechos de emisión a las industrias, especialmente al sector eléctrico, para que estos sectores contribuyan con su parte de responsabilidad para que España pueda cumplir sus compromisos bajo el Protocolo de Kioto.
Estar a la cabeza de los estados europeos que abogan por objetivos de reducción mucho más ambiciosos para después de 2012. El Protocolo de Kioto es el primer paso pero se necesitan reducciones más ambiciosas, del orden del 30% para el año 2020 a nivel mundial.
Campañas de sensibilización ciudadana y educación ambiental para que cada uno contribuya en su ámbito de acción a la reducción de emisiones.
Plan de cierre progresivo de las centrales nucleares; la nuclear no es la solución al cambio climático.
Todos los ciudadanos podemos frenar el cambio climático utilizando el transporte público en lugar del coche, ahorrando electricidad en nuestros hogares y lugares de trabajo y ejerciendo un consumo responsable.
Entre todos será posible combatir el mayor problema ambiental del S.XXI.