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Cooperativismo

Cooperativismo de Consumo

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Utilidad del Cooperativismo de Consumo para otro tipo de entidades asociativas

Utilidad para otras fórmulas asociativas

Tal y como se pone de manifiesto a lo largo del presente Manual, la cooperativa de consumo es una asociación autónoma de personas que se unen voluntariamente para hacer frente a sus necesidades y aspiraciones económicas, sociales y culturales comunes, por medio de una empresa de propiedad conjunta y democráticamente controlada.

De acuerdo a los principios que rigen el modelo de cooperativa como organización de consumidores, ésta parece la fórmula más adecuada para que los propios usuarios puedan resolver sus necesidades de bienes y servicios a través de la constitución de cooperativas relacionadas con la prestación de los siguientes servicios:

  • Residenciales para la Tercera Edad, personas con discapacidad, etc.
  • Educativos (guarderías, actividades extraescolares, etc.)
  • Deportivos
  • Culturales
  • Sociales
  • Inmobiliarios (construcción de viviendas, etc.)
  • Etc.

A menudo, se crean agrupaciones de personas que se unen para satisfacer determinados intereses comunes participando mediante el trabajo propio y una aportación económica acorde al desarrollo de la actividad (asociaciones culturales, asociaciones de padres de alumnos, grupos deportivos, etc.). Sin embargo, es escaso el interés por conformar una cooperativa de consumo basada en este tipo de actividades, cuando debiera ser lo contrario si se tienen en cuenta los problemas de desempleo, vivienda o educación, entre otros, a los que la sociedad debe enfrentarse cada día.

En efecto, servicios como los de educación, transporte, salud, capacitación profesional o vivienda requieren la necesidad de emprender iniciativas empresariales que contribuyan al desarrollo y bienestar de la comunidad a través de la participación cooperativa del individuo.

Por otra parte, la actividad principal de los diferentes tipos de organizaciones y/o asociaciones es diversa (deporte, cultura, educación, etc.), pero el cumplimiento de sus fines requiere a menudo de la adquisición de bienes o servicios. Por ejemplo, las Asociaciones de Madres y Padres (AMPAs) tienen como finalidad la mejora de la educación de sus hijos, pero éstos necesitan de libros de texto todos los años, cuyo coste es uno de los principales que debe afrontar cada familia con hijos en edad escolar al comienzo de cada curso. En general, la compra de estos libros se realiza de forma individual, es decir cada familia resuelve su necesidad, mientras que podrían darle una solución colectiva mediante la constitución de una cooperativa de consumo en el seno de la AMPA. Esto no sólo sería una solución más cómoda, sino también mucho más económica.

Por su parte, una asociación deportiva tiene como finalidad la realización de determinadas prácticas deportivas, siendo responsable cada asociado de la compra del equipo necesario para llevarla a cabo. Sin embargo, la constitución de una cooperativa de consumo en su interior facilitaría la adquisición de ese material, que sería mucho más económica para los asociados.

Ejemplos como los anteriores se podrían encontrar en el caso de otro tipo de asociaciones, que redundarían en unos beneficios de diversa índole –económicos, etc.- para sus asociados, sin desvirtuar en ningún caso la finalidad para la que se constituyó la propia asociación.

Si bien en ambos casos, asociaciones y cooperativas, el trabajo mutuo persigue la satisfacción de la colectividad, en el caso de estas últimas se incorpora la consecución de un bien o servicio que probablemente responda mejor a sus necesidades, además de beneficiarse de las ventajas que se derivan de la propia forma jurídica:

1. Reducción de costos

2. Exención de impuestos

3. Capital inicial mínimo

 

Ventajas generales del cooperativismo de consumo

En este contexto, se puede afirmar que la creación de una cooperativa de consumo en el interior de una organización o asociación de cualquier tipo o su “reconversión” en una cooperativa de consumo permite aprovecharse de múltiples ventajas. Entre las ventajas de carácter general se pueden mencionar:

  • Beneficiarse de la experiencia del movimiento cooperativo de consumo, especialmente en lo que se refiere a la experiencia empresarial y asociativa de dicho movimiento, lo que facilita desde el propio proceso de constitución de la cooperativa como en el aprovechamiento de otras experiencias ya desarrolladas y consolidadas y el apoyo para la gestión diaria de sus actividades
  • La posibilidad de beneficiarse de contactos con proveedores debido a la existencia de relaciones entre cooperativas, lo que permite unos mejores precios por las relaciones ya existentes y unas garantías de calidad en los productos o servicios demandados: se obtiene una masa crítica que permita una mejora de las condiciones en todos sus aspectos
  • Establecer mecanismos de conexión con el mundo de la cooperación al desarrollo, como elemento que va más allá de la simple prestación de servicios a sus asociados e incorporando la preocupación por los temas sociales más generales, que a un nivel más particular se encuentran en el origen de las diferentes asociaciones de carácter social (AMPAs, Asociaciones deportivas, Asociaciones vecinales, Asociaciones culturales, etc.)
  • Incorporar en los procesos de consumo la preocupación por el desarrollo sostenible, al contemplar el consumo como un elemento de una cadena que termina repercutiendo en el medio ambiente

 

Ventajas económicas, fiscales y sociales del cooperativismo de consumo

Como complemento de estas ventajas de carácter general, muchas de ellas, en sintonía con los propios objetivos de este tipo de organizaciones existen una serie de ventajas económicas, fiscales y sociales de las que el mundo cooperativo puede beneficiarse. Entre estas ventajas más específicas cabe destacar:

1. Las cooperativas de consumidores, al abastecer a sus asociados de productos y servicios en condiciones satisfactorias de precio y calidad, proporcionan a sus asociados ventajas económicas que se traducen en una buena calidad y en un indiscutible ahorro de dinero, básicamente a través de menores precios y la mayor regularidad en la colocación de dichos productos o servicios. Es decir, la cooperativa de consumo permite, además, de ser solidario ser competitivo.

2. Además, las cooperativas de consumo permiten satisfacer necesidades no cubiertas o cubiertas de forma poco satisfactoria, a lo que se añade el aspecto ya comentado de un mejor precio y una buena calidad

3. Ventajas fiscales, en tanto que disfrutan de bonificaciones fiscales en el Impuesto de Sociedades, en el Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados (Impuesto sobre Actividades Económicas e Impuesto sobre Bienes Inmuebles)

4. Desde el punto de vista social la constitución de una cooperativa de consumidores tienen enormes ventajas de diferente naturaleza, tales como:

  • Permite generar empleos
  • Permite atender las necesidades de sus asociados de forma igualitaria y más económica
  • Fomenta la solidaridad entre las personas
  • Incentiva la ayuda mutua a través del esfuerzo propio
  • Promueve el trabajo en equipo
  • Contribuye a la mejora de la calidad de vida
  • Contribuye a la mejora de la comunidad

 

Tipos de organizaciones que se pueden beneficiar

En definitiva, la participación, organización y cooperación de los consumidores que conforman los movimientos y asociaciones va a permitir adquirir servicios y bienes en las mejores condiciones de precios y calidad, contribuyendo de esta manera alcanzar los objetivos de las propias asociaciones. Esta fórmula cooperativa resulta especialmente ventajosa, entre otras, para las siguientes agrupaciones:

  • Asociaciones deportivas
  • Asociaciones culturales
  • Movimientos sociales
  • Asociaciones vecinales
  • Asociaciones de mujeres
  • Grupos de montaña
  • Asociaciones de padres/madres de alumnos
  • Asociaciones de alumnos
  • Asociaciones sociopolíticas
  • Grupos de tiempo libre