 | Consumerismo, 25/10/2011 El 17 de octubre entró en vigor el Real Decreto 1390/2011, de 14 de octubre, por el que se regulan las nuevas etiquetas de eficiencia energética de los electrodomésticos, así como en el caso de algunos productos el consumo de agua, el nivel de ruido y de calor, el volumen de almacenamiento, la eficacia del centrifugado o del secado, etc. Presentada de manera más gráfica, la etiqueta obligatoria en todos estos productos distribuidos en España, permitirá a los consumidores conocer de forma más rápida el consumo de energía anual de un electrodoméstico y compararlo con otros a la hora de la compra. En materia de eficiencia global, se añaden las categorías A+, A++ y A+++, y desaparecen las E, F y G (un equipo de clase A -alta eficiencia- respecto a uno de clase D -baja eficiencia- consume menos de la mitad de energía). Desde la Unión de Cooperativas de Consumidores y Usuarios de Madrid, UNCUMA, venimos desde hace años animando a los consumidores a tener en cuenta estas informaciones, considerando que el sobrecoste que representa a la hora de la compra se recuperará en poco años de uso, por ahorro de energía (estos aparatos suponen el 13% del consumo de energía en los hogares), pero también de agua en el caso de las lavadoras y lavavajillas. Además, les recordamos los distintos “Plan Renove” en vigor en varias comunidades autónomas, que conceden ayudas que oscilan entre los 50 y 125 euros para que pueda sustituir su frigorífico, congeladores y combinados, lavadoras, hornos, lavavajillas y cocinas eléctricas por equipos nuevos con etiquetado energético A o superior. UNCUMA quiere sin embargo incidir en el problema que se plantea al no existir ningún organismo que etiquete los electrodomésticos, siendo las propias marcas las que, a través de laboratorios homologados, realizan pruebas para establecer el consumo de cada uno de ellos. En estas pruebas que realizan los laboratorios la ley permite un margen de error de hasta un 15 %, por lo que en muchas ocasiones las clases energéticas mencionadas en las etiquetas no se corresponden con las reales, situando los electrodomésticos en una clase mayor a la que les corresponde. Es por esto que UNCUMA emplaza a modificar ese margen de error y a establecer uno más bajo para que realmente cada electrodoméstico esté situado en la clase que le corresponda. |  |